amosantiago: Día del Patrimonio
Mostrando entradas con la etiqueta Día del Patrimonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Día del Patrimonio. Mostrar todas las entradas

mayo 27, 2013

Postales del Patrimonio

Mi #DíadelPatrimonio partió en el barrio. Primero una parada para ver como iba la instalación urbana de mensajes en post it de colores de la actriz María Luis Portuondo: dos globos aerotásticos volando al cielo desde la pared del Opera Catedral!

 
Luego una caminata a la Biblioteca Nacional. En el camino un señor de sombrero sacado de algún libro y dentro del edificio, que en agosto cumple 200 años, la venta de textos antiguos: entre ellos, volúmenes de Claudio Gay desde $1.000.


Los pasos me llevaron hasta el Teatro Municipal (construido en 1857 por el arquitecto Francisco Brunet des Baines). La idea era recorrer una vez más los foyer y la sala de la capilla donde estaban tocando jazz, pero la larga fila me hizo cruzar la calle y entrar por primera vez al Palacio Subercaseux.


La construcción donde hoy funciona el Club de Oficiales la Fuerza Aérea y un banco, a principios del siglo XX fue el hogar de la familia del banquero Francisco Subercaseux Vicuña. El interior: una belleza de espejos y decoración barroca.


El siguiente destino, el Museo Nacional de Bellas Artes y en el camino de sorpresa, un carnavalito en la Plaza de El Corregidor, en el Barrio Esmeralda. Sonidos y colores del norte.

La música siguió en el Anfiteatro del Museo. Primero las cuecas de Los Santiaguinos y luego la cumbia de la Sonora Palacios Alegría desbordante de la banda de 14 músicos vestidos de naranjo brillante.

Para terminar la jornada patrimonialesca, un carro bomba de Bomberos a la salida del GAM. Voluntarios estaban ofreciendo a los niños tirar agua con la manguera. Una postal diferente, que me recordó la Pequeña Lulú.  

 

mayo 27, 2012

Los ojos del City Hotel

Poco queda de la gloria del City Hotel (Compañía 1063) que este domingo abrió sus puertas con motivo del Día del Patrimonio. Habitaciones oscuras, un salón comedor vacío, vidrios sucios y un bar abandonado. Todo el mobiliario se remató el 2008 cuando el lugar dejó funcionar. Y probablemente así se quedó desde entonces.
Me pregunto cómo habrá sido estar en los años dorados de este hotel de lujo construido en 1938 por el arquitecto Juan Velasco. La banda tocando desde un balcón para los comensales y bailarines del gran salón. Las damas compitiendo con sus vestidos y ellos fumando y chocando sus vasos de whisky en medio de carcajadas.
Me imagino el glamour vertiéndose por las escaleras, pasillos y habitaciones en la década de los cuarenta y cincuenta. Y luego la bohemia, los filósofos del vino y el "detective Heredia", todos hablándole a las botellas, al barman y a la nada.
El 2011, el empresario indio Satinder Garcha compró el hotel con la idea de elevarlo a las seis estrellas. Se reparará el parquet de rombos y se restaurarán sus murallas para volverlo a la vida. Va a ser una maravilla ver encenderse de nuevo el cartel rojo de neón de la entrada. Las ventanas tendrán la misma vista y por dentro la magia hará lo suyo.