Y así sin más 193 manzanas se reunieron a los pies de la estatua de Pedro de Valdivia en la vereda noreste de la Plaza de Armas. La intervención que se tradujo en decenas de ordenadas frutas coloradas llamaron la atención de todos los transeúntes.
Una leyenda con la pregunta ¿podemos vivir sano? fue el punto de inicio para dilucidar el significado de la acción urbana. Se trató del acto de un grupo de estudiantes del Magister de Gestión Cultural de la Universidad de Chile que apeló a la reflexión sobre el consumo de alimentos transgénicos. También buscaron llamar la atención ante el hecho de que al otro lado del mundo se comen las mejores manzanas de Chile y a los inconvenientes de las leyes de Pesca y de Obtentores Vegetales. En resumen todo lo que envuelve el tema comida y la forma en que nos estamos alimentando.
La cifra escogida para estas manzanas con atril de clavos incorporado, obedeció a los actuales 193 mil pesos del sueldo mínimo. Doble, triple, y cuádruple valioso mensaje en el centro histórico de Santiago.
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julio 24, 2013
febrero 12, 2013
Santiago de cumpleaños (con protesta incluida)
Hoy Santiago cumplió 472 años, 472 años desde que Pedro Valdivia fundó la ciudad, eso sí convenimos que desde ahí comienza la historia y tema aparte, sin saber -como siempre reflexiona un amigo- cuáles son los reales límites de nuestra comuna capital. Con ese pensamiento como tarea, les puedo contar lo que fue hace un rato el acto central de la celebración en el Puente Loreto, a unos pasos del Museo de Bellas Artes.
Hasta allí llegaron autoridades y también cientos de personas, que primero escucharon las melodías del grupo Arte Mapocho y luego los cumbiancheros sonidos de Silvestre, en un ambiente relajado tipo noche de Año Nuevo, con gente bailando, en bicicleta o simplemente disfrutando del comercio extra que se genera con estas actividades. Daba gusto las caras felices del señor que vende algodón de azúcar, churros, anticuchos, la del que vende objetos luminosos y también la del que colgó en un cordel de árbol a árbol, a modo de galería, fotos antiguas de Santiago.
A las presentaciones musicales se sumó la inauguración de una nueva obra de la artista Catalina Rojas en el Museo Arte de Luz que se proyecta en el río Mapocho. Ingrediente extra fue la performance de un grupo de detractores de la hidroeléctrica Alto Maipo. Sin previo aviso, un par de balsas se dejaron caer en el caudal con tres activistas que desplegaron grandes carteles pidiendo la paralización de las faenas que amenazan el Maipo y sus deportes anexos como el kayak y rafting. De seguro, serán comentario mañana y parte sin duda de este Santiago a veces (y ojalá más veces) ameno, feliz, positivo y colectivo.

Hasta allí llegaron autoridades y también cientos de personas, que primero escucharon las melodías del grupo Arte Mapocho y luego los cumbiancheros sonidos de Silvestre, en un ambiente relajado tipo noche de Año Nuevo, con gente bailando, en bicicleta o simplemente disfrutando del comercio extra que se genera con estas actividades. Daba gusto las caras felices del señor que vende algodón de azúcar, churros, anticuchos, la del que vende objetos luminosos y también la del que colgó en un cordel de árbol a árbol, a modo de galería, fotos antiguas de Santiago.
A las presentaciones musicales se sumó la inauguración de una nueva obra de la artista Catalina Rojas en el Museo Arte de Luz que se proyecta en el río Mapocho. Ingrediente extra fue la performance de un grupo de detractores de la hidroeléctrica Alto Maipo. Sin previo aviso, un par de balsas se dejaron caer en el caudal con tres activistas que desplegaron grandes carteles pidiendo la paralización de las faenas que amenazan el Maipo y sus deportes anexos como el kayak y rafting. De seguro, serán comentario mañana y parte sin duda de este Santiago a veces (y ojalá más veces) ameno, feliz, positivo y colectivo.

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